TOP MACARRA

Hoy os presentamos una colección de canciones que deberían incluirse en algún recopilatorio para la teletienda de EHS: “Las canciones más macarras”. Las que gustan al macarra reggatonero, metrosexual, al pasota de toda la vida con su deje castizo y al resto de variedades (chupa de cuero, pseudopijo analfabeto, politoxicómano, etc). Vamos a enumerarles aquellas tonadas con las que nuestro colega del barrio se identifica, o bien le dedica por la emisora de turno a su “chati”. Apriétense los machos:


"Devórame otra vez”, de Lalo Rodríguez. El verso aquel -“...he mojado mis sábanas blancas / recordándote...”- es ya un clásico para la melancolía chusca subida de tono. Hay horrísonas versiones patrias (que si la original ya lo es de por sí, imagínense las nuestras), de Caco Senante y ¡Enrique del Pozo!

"Chiquilla” de Seguridad Social. ¡Ay! Cuánto despistado hemos visto en esos pubes de dios que, al sonar este tema, y como sacudidos por una descarga eléctrica, fruncen el ceño con cara de malotes y bailan mientras le dan al ya clásico “air guitar”, como si fuera la canción más cañera y heavy que nunca oyeron. Y, si se fijan bien, no es más que un pasodoble de toda la vida; prueben a cambiarle mentalmente el tempo y los arreglos a la canción. Por cierto, impagable la versión de Manolo Escobar.

"Eye of the Tiger”. Survivor. Vaya estigma para este grupo. La Banda Sonora de Rocky III hizo furor por estos parajes, y hasta un grupo de ultras del Real Madrid de basket, tomo como nombre el ya manido título. Todo un símbolo musical del esfuerzo.

“Estoy por ti”, en las voces (¿?) de Amistades Peligrosas. Esta canción fue la preferida para que un grupo muy determinado de chicas, así un poco echadas pa’lante, se autoafirmasen. Y en general no sólo con dicha canción, sino con todo el repertorio de este vomitivo dúo.

Lo peligroso es escuchar esto.

Cualquier bolero (al azar) de Luis Miguel. Si él te lo pincha en su CD del coche mientras os dais el filete, es sólo para demostrarte que aunque sea un malote tiene alma de romántico. Si es así, horror; pasa de él. Pero si en realidad el Luismi le gusta de verdad, peor aún; ¡huye! Y como afirma nuestra colaboradora Anerol, “Si el amor es Luis Miguel, prefiero suicidarme

“We are the Champions”. Queen. El himno no oficial de la UEFA, la FIFA y la BEFA. Fíjense en ese grupúsculo de cuarentones con alguna copichuela de más en su bar de confianza, mientras celebran la ansiada Copa de Europa cantando a grito pelado para hacerse los tiernos. Un fenómeno a estudiar.

Llega la canción de amor. “Bajo la luz de la luna” de Los Rebeldes. Es hora de enternecer a tu churri, baila pegado a ella y susúrrale eso de “...tu cuerpo entre mis brazos / se abrió como una flor...” En el bote.

Y el macarra de alto standing, adicto al polvo blanco y a los saraos en boites de clase, siempre gusta del baile para encandilar a las mujeres del lugar, que a esas horas ya están puestas también hasta las patas. Y nada mejor que ese aborto de canción del amigo José el Francés, “Ya no quiero tu querer”, claro ejemplo del “flamenco de todo a cien” que nos quiere vender la tele.

Seguimos con flamenco de saldo, que ni es flamenco, ni está rebajado: “Bulería” (que de bulería, nada) de Bisbal, eso que canta cualquier gañán en un intento de animar el cotarro, gustar a las nenas, y que ¡viva la fiesta! ¡y los toros!

Del Pozo, devorando.

“Paquito el Chocolatero”, pero no nos referimos a la versión de King África que ya, ya, sino al pasodoble compuesto por er maehtro D. Gustavo Pascual (q.p.d.). En esas maravillosas fiestas populares con el artefacto infernal de la discoteca móvil, la danzan todos borrachos, agarrados y de atrás hacia delante, sin saber muy bien por qué. Parece algo así como lo de la soga, el balón prisionero o el pañuelo, pero para alcohólicos. Encima no gana nadie. Y luego escucharán tararear la melodía a cualquier tontaina de esos que se lían a hostias por una mirada.

“La gasolina” de un tal Daddy Yankee. Qué decir. La canción es lo de menos. Vamos, que es una excusa para posar como un gallito, restregarse un poco con una fémina empapada en pastis, y tal. Un inciso: las letras de reggaeton a nosotros no nos molestan por sexistas y bla, bla, bla, eso es una tontería... lo que nos enfurece es la música, chabacana y simple. A este que firma le produce ardor de estomago.

"Lo mejor de tu vida" by Julio Iglesias (Fuiste mía, mía, mía, solo mía... ¡y al solomillo!). Volvemos a las boites, donde encontramos a cincuentones divorciados y decrépitos buscando los muslámenes de una treintañera que aún siga de buen ver, u otros caballeros que no encontraron mujer en su muy digna vida al frente del arado y viajan a la ciudad al encuentro de mujer casadera para no defraudar a su anciana madre. Que los hay. Pues oigan la canción perfecta para estos ambientes, el estilo, el tono, la historia del maduro desvirgando a la barely legal usada como una metáfora del piropo en esos ambientes...

"Smoke on the water" de Los Dip Parpel (literal). ¡Ey, tronco! El riff más macarra de la historia, tan heavy como la chupa de cuero y la camiseta de Obús. Rey del "air guitar" antes mencionado, y también practicado por pijos malotes en horas bajas y alto nivel en sangre de otras cosas.


Como ven, toda una galería de los horrores a la que les invitamos para que continúen la saga con aquellas tonadas que por un motivo u otro al oirlas les traigan a la mente la imagen de ese amigo achulado que todos tenemos.

¿Te despierta la carne?

David Chulikromo

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