Desde la Hoguera

Sí. Usted piensa igual. Le da asco ver, oír, leer lo mismo una y otra vez. En boca de todo el mundo. Le entendemos. A nosotros también nos ocurre. Repasemos nuestro hit-parade de los éxitos más quemados 2004-2005:

LOS TATUAJES
Todo un símbolo de macarrismo, vida salvaje y del rollo de extrarradio mid-80’s ha pasado a ser el referente de pijitas, discotequeras de pacotilla – qué malotas que son, ¿eh?- y descerebrados musculitos de gimnasio, con sus corazoncitos en la nalga, en el hombro o las zarzas y flores en el pecho.

LAS SUPERNENAS
La Juli, 23 años. Ayudanta de peluquería en el Marco Aldany del madrileño Paseo de las Delicias. Se quedó en 1º de ESO, donde repitió curso tres años seguidos. Léxico: 32 vocablos, y eso cuando se esfuerza para hablar bien a sus clientas. Pasea, con garbo y chulería, mirando por encima del hombro, con su moño, sus 350 euros encima (tres cuartas partes de su sueldo) repartidos entre ropa de marca, móvil y complementos. Y con el bolso de las Supenenas. Como ella, vemos a millones de Julis con bolsos, carpetas, pulseras y sobre todo camisetas de las SN. Muchos de los seguidores de la surreal serie se hacen cruces y diagramas de Venn en sus cabezas intentando explicar como un fenómeno así se ha extendido entre bakalutis incultas de medio pelo que ni siquiera habrán visto cinco minutos de un capítulo en su vida.
La explicación es muy simple, como ellas. En general son niñas más bien brutotas, sin pelos en lengua, muy echàs p’alante y con un concepto muy alto de sí mismas. Si agarramos el termino desde la semántica más elemental, todas ellas se creen unas supernenas y la iconografía de Cactus & co, se presta para su autoafirmación femenina. De hacho más de una vez hemos escuchado, con más vergüenza ajena que otra cosa, a un grupo de niñas camino de la disco berreando con ese deje tan castizo “¡ahí vamos, las Supernenasss”

Estámpate ésta en el bolso.

LA CANCIÓN LIGERA
Este genero, cuna de abominables gemas en los 70 y 80, ha pasado de gustar a las amas de casa de entonces, hoy abuelas, a sus propias nietas. Pero gustarle de verdad. Todos los concursos musicales de la tele se mueven en este terreno (OT tiene la culpa) y los cantantes “para chicas” que irrumpen en el mercado comercial en los últimos años, son sosías sin gracia de Francisco, Danny Daniel o Pablo Abraira. Que ya es decir.

SEXO EN NUEVA YORK
Cada vez vemos más anuncios que se inspiran en el modus vivendi de las cuatro amigas de NY, como el de las galletas o el desodorante. Y tampoco entendemos bien como la serie ha llegado a las seis temporadas, cuando todo lo que tenía que contar lo hace de sobra y a buen nivel en sólo una. Esperamos ansiosos el plagio español “creado” por Ana Obregón. ¿Qué papel se reservará ella? Ja. ¿Quién será? ¿la estrecha?

LOS PORROS
Del flower power a la camisa chillona Lonsdale. La maría y sus derivados han perdido todo su valor transgresor cuando hasta los bakalas fuman porros. Es la socialización de la droga. Si podemos llamarla droga, que esa es otra.

Problemas de identidad.

LAS PELÍCULAS MUSICALES ESPAÑOLAS
Desde “El otro lado...” (no, no nos referimos al más allá) todo director novel, nuevo realizador, o no tan nuevo, ya sea de cortos o largos, quiere hacer una cosita musical para regocijo de su ego. Eso sí, todos los temas son versiones; de canciones originales nada, ¡qué dices! Que si no la gente no las conoce y no va a pasar ni Dios por taquilla (curiosamente, lo que caracteriza a los musicales clásicos es que las canciones son parte de la línea argumental y están escritas ex-profeso para el guión). Así somos.

LOS ARTÍCULOS DE “LO MÁS QUEMADO”
Ya saben: toda web o fanzine de cultura pop que se precie tiene su artículo crematorio y SkS no quería ser menos. Generalmente es una pataleta escrita por aquellos que hemos visto crecer tal o cual fenómeno bizarre con admiración, lo hemos alabado (Segura, South Park, El Payo Juan Manuel en nuestro caso) y cuando alcanza el éxito de masas, lo rechazamos de plano desde nuestra marginalidad y sectarismo. Se completan las listas de quemados con un par de odios viscerales al mainstream y ¡listo! Ya tienes tu artículo de lo más flambeado. Si les decimos la verdad, así hemos hecho éste.

Y no nos lo tomen a mal, en el fondo nos encanta que florezca su odio. Porque si odian tanto, pueden llegar a amar con la misma pasión. Son sentimientos muy cercanos.

David Kromosomo.

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