¿ME PRESTAS TU VIDA, TÍO?

Cuando acaba la temporada televisiva 2004/05 es hora de hacer balance de los aconteceres cajitónticos. Paupérrimo sí, pero balance a la postre. Déjennos explicar un instante.

Los Kromosomos habíamos perdido la fe en la tele. Durante los últimos tres o cuatro años la Telebasura ya no era fruto de la casualidad o el mal hacer, sino el resultado de una estrategia de mercadotecnia. Telebasura de diseño para público mediocre e ignorante, liderada por las hordas de Sardá. “Ey, que esto es basura y es para tí, para tu mente tan reducida, para que te rías”.

No obstante, este año hemos recuperado un poco la esperanza. La ausencia de OT dio lugar a uno de los mayores engendros de risa de este año: la selección para Eurovisión. Qué temazos, señores, qué estética de discoteca de pueblo. Otro gran momento fue aquello de “Nuestra mejor canción: vótala”; mejor vomítala, entre el estupor y las grandes risas. O las series de abogados, la de Sancho Gracia & Galletana –“Lobos”, decapitada a los cuatro capítulos- y “Al filo de la ley” que todavía sigue, con Natalia “Fletch” (hay que ver lo que le cambia la cara a esta mujer según el momento) Verbeke, que es mucho peor si es que eso era posible. ¿No lo creen? Pues lo es.

Y por encima de todo ello, “Préstame tu vida”. ¿Quién no ha pensado alguna vez en cambiarse por otro? Es una fantástica idea que desechamos a los dos minutos, al pensar en el capullo suplantador enrollado con nuestra chica.

Pues sin llegar tan lejos, TVE y Boomerang TV , una de esas productoras asociadas que se llevan una pasta del erario público sin tener que rendir cuentas, han perpetrado el engendro para gozo y diversión de niños y mayores. Bueno, más bien de mayores, de muy mayores.

La Tele de Todos promocionó inicialmente la cosa a modo de concurso, para rectificar una semana antes de su estreno y contarnos a través de su departamento de prensa que “no, no era un concurso, sino un (¿otro?) experimento sociológico” –sic-. Según ellos no hay un guión y se busca vivir una experiencia, sacar conclusiones y que el programa quede como un documento de la forma de vivir de los españoles en 2005. Más o menos lo mismo que busca esta web.

Una gran labor humanitaria.

Pero esto es tele y todo eso sólo es la manera en la que quieren vendernos el producto. Si fuera cierto, el programa tendría rigor científico y lo presentaría Manuel Toharia, se emitiría en La2 o en algún canal de cable y tendría menos audiencia que los debates de Sánchez-Dragó; venga ya, venga ya. Aquí lo que se trata es de lo que vea el mayor número de gente, se hable de él y aumentar así las tarifas para publicitarse en su franja de emisión. Además, la gente sigue pensando que es un concurso. Concurso sin premio ni objetivos, pero bueno, ya saben como somos, kromo somos.

Y para sacar adelante todo ello, que mejor frontwoman que Ana García Lozano, una mujer cuya carrera televisiva la convertía en un valor seguro a la hora de presentar este show. No en vano, la cosa tiene algo de aquel “El programa de Ana”, Patricia y derivados, mezclado con tele-irrealidad tipo GH y tamizado por un filtro tipo Crónicas Marcianas. La cutrez estaba asegurada.

Morbo fácil, temas de portería para marujas escandalizadas-escandalizables, moralidad rancia, y risa bufa. “Préstame...” enseña la paja sin buscar el grano, como debe ser. Aunque el grano esté un poco pocho, eso sí. La idea principal es idéntica en el fondo cada semana, como en El Equipo A: dos personajes no muy inteligentes ni cultos en exceso, opuestos al extremo; uno más sencillo y prejuicioso, y otro más moderno, sofisticado y liberal. Ese es el planteamiento, con las variantes que ustedes quieran. Los puntos de choque entre sus maneras de vivir, son aquellos –ya imaginan- que pueden interesar a la audiencia marujil: los gays, la libertad sexual, la inmigración, las parejas convenidas, infidelidad, religión vs. sexo, vida dura... En definitiva, contentar mediante estereotipos a esa masa de gente que a pesar de lo que digan no ha progresado en cincuenta años.

Sin embargo, la manipulación es el componente que nos apasiona del programa. Aquello del experimento de marras se les va al garete cuando se lían a añadir sonidos de sala, efectos y “ruiditos de cachondeo” a cada pieza de video para resaltar su supuesto humor. Nos gusta especialmente el uso de los “fuera de contexto”, para despertar la ira de supuestos familiares y amigos, y como el debate en el plató se dirige de manera intencionada –y descarada- hasta convertirlo en un cruce de desprecios entre los intercambiados (y entre sus respectivos clanes), pero de muy buen rollo, todos con la sonrisa en la boca.

Los videos conflictivos, donde el participante tiene que realizar aquello de la vida del otro que él jamás haría en la suya son el punto álgido de la noche, por supuesto. Eso sí, todo bien mascadito, muy marcado: “Oye que esto no te gusta, y por eso te hemos traído aquí. Y a ti espectador, como eres tonto te lo dejo claro, por si no te habías percatado”. A veces parece que una voz en off subliminal nos habla de esta guisa para recordar lo tontos que somos. Lo mismo lo hacen, ¿eh?

Yo de esta nueva vida no me muevo.

Fueron grandes momentos: la chica liberal que pone al descubierto el matrimonio de conveniencia de la mujer cubana a la que suplanta; el racista conviviendo entre negros; la ricachona convertida en asistenta, limpiando el servicio de una tasca de mala muerte: y sobre todo el intercambio de una stripper por la chica cristiana y apocada (tema que, ante el éxito, retomaron en otro canje: actriz porno por chica tradicional me-caso-me quedo-en-casa-y tengo-tres-hijos).

“La chica cristiana”, Lydia y su partenaire María José, la stripper, fueron las protagonistas la emisión más alocada y trash de toda la temporada. Lydia es conocida en el mundo freak como cantante de un grupo de covers anime, “Charm”, lo que movilizó a toda la comunidad otaku, ya ven, a seguir las aventuras de la nena. A la tal Mª. José la enviaron a vivir con la familia beata y Lydia pasó unos días en compañía del novio, también stripper, de la otra. Mª. José enseñó sus encantos a familiares y amigos de Lydia, pacatos, de doble moral y temerosos de Dios. El padre le recriminaba el excesivo escote camino de la iglesia y la prima la tildaba de guarda a la menor ocasión, mientras los amigos, intentaban acercarse con mayor o menor descaro. Mientras, Lydia pasaba los días entre especímenes anabolizados, preparando un número de desnudo sin desnudo y sufriendo bromas sobre sus creencias, como un strip-tease de sus nuevos amiguitos disfrazados de monjes desnudos bajo la sotana. Inenarrable, hilarante. Si se atreven, el programa grabado circula aún por internet.

Pero además, aquel programa sirvió para darnos cuenta de algo que nos había rondado por la cabeza en los anteriores. Vimos a Lydia pasar cinco días en una casa desangelada, aséptica y junto a unos strippers de guión con pinta de figurantes. ¿Podría ser que uno de los participantes no fuera real, sino un gancho, y su vida una puesta en escena? Siempre coincidía: el más humilde de los cambalacheados era cercano y su gente cálida, pero el de clase media o alta y supuestamente liberal se movía por patrones de libro, tópico tras tópico, su casa parecía alquilada la semana anterior sin tiempo para decorarla y sus conversaciones con amigos y familiares no muy creíbles... Ya ven, ¡parecía un programa para viejos y TVE se nos pone a experimentar con formatos como el híbrido!. La mano del consejo de sabios está detrás, seguro.

Además de lo de las viviendas, se les fue la mano en la elaboración de algunas situaciones: la asistenta latina que vivió como una millonaria, pasó cinco días de comodidad entre jardineros, sirvientes y secretarios en la mansión “Villa Ensueño” (¿podían haberse rascado el seso un poco más para disimular?), un chalet enorme y vacío. Además de lo de las viviendas, muchos de los personajes eran actores en ciernes conocidos en el mundo de la interpretación, y algunas de las situaciones se forzaban buscando carnaza. ¿La actriz porno en la carnicería? Jo, jo.

Es una pena que Ana haya dejado el programa para presentar un magazín más estable. A fecha de hoy no sabemos si “Préstame...” continuará o no el año próximo, pero desde SkS queremos ayudar al equipo de guionistas, con varías propuestas de intercambio a cuál más sangrante:
- “El parapléjico y el atleta”;
- “La monja y la prostituta de lujo” (éste no podía faltar);
- “El médico y el enfermo terminal”;
- “El abertzale y el concejal del PP”;
- “La madre de cinco hijos y la estéril”;
- o “El guionista de televisión y el alumno de pre-escolar I”.
Aunque... quizás este último trueque no tenga muchos alicientes, debido al poco esfuerzo que deberían hacer los implicados para adaptarse a la vida ajena.

Un artículo de María Sicario.

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