AUGE Y CAÍDA DEL FRIQUISMO MEDIÁTICO

Señores, definir “friqui”, “freak” o como ustedes lo quieran llamar es entrar en un pantano lleno de pestilencias. De la originaria atracción de circo al informático -y/u otaku- hay todo un camino de desviaciones y vericuetos en cuanto a la clasificación y serialización del fenómeno se refiere.

Pero éste no es el leiv motiv de nuestro artículo de hoy. Queremos hablarles en esta ocasión de friquis de la tele. Sí, ya saben, seres extraños que amenizan la basura prime-time, o para ser más precisos, de cómo esta figura se ha ido devaluando en los últimos años (gracias a Crónicas Marcianas, claro).

Ojo a su foto y a ese "Bolero Mix"...

Pero repasemos el origen de la cosa esta en la tele, que empieza muy atrás, no crean. José Mª. Íñigo y Valerio Lazarov se esmeraban hace ya algunos decenios en mostrar a España entera la curiosa habilidad de, verbigracia, un señor de Cuenca para tararear por la nariz debido a una simpática deformación de las fosas nasales -¿o era para tragar cristales?-. Todo en un ambiente festivo-regional, muy de curiosidad de No-Do, de chirigota. Bueno, para ser exactos muy de tonto-el-pueblo. Y los abuelos de España, hoy muertos, reían. Un saludo a Cuenca, por cierto.

De aquellos proto-telefrikis pasamos a los tórridos ochenta, cuando Jesús “fool on the hill” Quintero nos trajo al salón-comedor sus entrevistas con presidiarios y enfermos mentales, una rayada que cruzaba de lejos la línea del friquismo, pero con la misma intención de hoy, ojo. También Salas & Summers en sus programas de recorta y pega usaban a modo de McGuffin casposo el desvarío de algún weirdo (¿recuerdan aquel “Ma’legro”?)... y Emilio Aragón (“Ni en vivo ni en directo”), Pedrito Ruiz, Chicho, La Trinca, etc. Aun así el telefreak sólo es en ese momento parte del decorado, una figura de ornamento menor, como mucho recurso para la risa fácil. Aunque todo iba a cambiar.

Ésta nos muestra lo único que sabe hacer. Sonreír.

¿Cómo? Gracias a la tele privada y al maestro Alfonso Arús, pionero freak-hunter que supo aupar y dar el valor que se merecía el colectivo. Arús y sus colegas (Sergio Más, Jorge Salvador y Javier Martín) fabricaban el radiofónico “Arús con Leche” (early 90’s), un magazín plagiado hasta la saciedad por otros programas de TV y radio hoy considerados muy originales y atrevidos (tan originales que han acabado quemando la fórmula).

Entre noticias raras, fútbol y demás, Arús enviaba a su entonces cuñado, el desconocido e imberbe Javier Cárdenas a la caza y entrevista de fenómenos humanos de la España negra armado con un micro y una cámara. Así se hicieron con un inmenso archivo (El Fakir, Johnny McKeihan, El Alcalde Rockero o Carlos Jesús –que de tanto pasar sus imágenes de la levitación y el microchip en el cerebro durante, agárrense, trece años, las cintas deben estar en las últimas-) que han explotado durante años en los medios.

Víctima y verdugo. O viceversa.

Alfonso y sus secuaces exhibían las aptitudes del individuo en cuestión desde la ironía, la imitación y dejándole que se explayara a gusto sin necesidad de preguntas para inducirle al ridículo. Como mucho el propio Cárdenas se giraba cámara para hacer una mueca de cuando en cuando (aunque en los últimos tiempos se ha viciado un poco con estos gestos), pero sin humillarle, que el sólito se evidenciaba sin necesidad de ayuda.

“Al ataque” (la versión televisiva del programa radiado) trajo el virus y la infección se propago: “Mississipi”, “Efecto F” (jo, jo, jo), “El Puente”, “Moros y Cristianos”... Era inevitable la mutación del bacilo, pero a peor (recuerden a ese Padre Apeles) hasta que el puto Crónicas degradó al fin el status de freakie. Válgame, payos, que ahora nos quieren hacer pasar por freak a una pijita de discoteca cualquiera (y no señalo, que hay muchas) con un CI inferior a 65. Y eso no, que se ha llegado a un punto de friki-bussines en el que se trata de exprimir al raro a toda costa en busca del dinerito, hacerlo llegar al público mainstream (véase caso Tamara & co.) para que consuma friqui, claro. Al raro y al poco raro, como decía, que con tal de rellenar minutaje se recurre a lo que sea. Y como friquis no hay tantos, habrá que ir flexibilizando los requisitos de acceso al titulo oficial de freako.

Pasado, presente y futuro del telefriqui. Adivinen quién representa cada época.

Desde SKS reclamamos la vuelta de Bernardo, El Monje o nuestro querido Luixy Toledo. Incomprendidos y encima, pobres.

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