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APOLOGÍA A LA AUTODESTRUCCIÓN, por Anerol.
El individuo autodestructivo no nace, se hace. Es el resultado de la patética escala de valores sociales, de esta política corrupta, de los corrompidos medios de comunicación... La autodestrucción es la única salida que les queda a las personas inteligentes para llegar a experimentar algo de placer y a mí que no me digan que el modo de sentirse bien es teniendo motivaciones y objetivos porque esta sociedad sólo permite a unos pocos llegar a desarrollar y llevar a la práctica esas motivaciones y objetivos. Los que no nos encontramos dentro de esa lista de privilegiados (que normalmente son esos niñatos cuyos papis les pagan todo y les sacan de cualquier apuro que se les presente y que además habitualmente son unos necios) vemos las tremendas barreras que se nos presentan a la hora de querer hacer algo. Y contra la frustración ¿Por qué no autodestruirse? Existen multitud de maneras, a cuál más cojonuda.
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Los psicólogos dicen que la personalidad autodestructiva es fruto de una autoestima baja provocada por una falta de afecto en la infancia. Como resultado de esto, la persona, ya de adulta, mantendrá relaciones interpersonales de subordinación, tendrá tendencia a emparejarse con individuos explotadores y narcisistas, asumirá su papel de víctima y padecerá episodios depresivos recurrentes. Todo mentira porque el que no te hallan dado el cariño suficiente durante tu infancia no es motivo suficiente para elegir la autodestrucción y tampoco creo que esto genere carencia de autoestima pues, ya de mayorcitos, cada individuo sabe lo que vale. Yo me inclino por la explicación dada al comienzo de este texto y descarto la segunda. Los psicólogos van de buenos samaritanos pero, en realidad, lo único que les preocupa es hacer dinero, mantener el negocio. Es otra política. Además, la autodestrucción es un método para lograr satisfacción por lo tanto no es algo malo ni tampoco un acto propio de aquellos que no se quieren a sí mismos pues, si no se tuvieran estima, ni se molestarían en darse placer. Yo creo que el autodestructivo no es un ser deprimido sino alguien hedonista que perfectamente puede tener buen humor. Y si su forma de experimentar placer es buscándose una pareja que les humille y extorsione ¡allá ellos! Cada uno se busca la vida como puede.
Para los autodestructivos el dolor físico o emocional es interesante, generador de arte y divertido. Interesante y generador de arte porque inspira (Poe que era alcohólico y consumidor de opio ocasional escribió sus mejores relatos estando borracho y esto por citar sólo a uno de los muchísimos artistas de personalidad autodestructiva que han existido a lo largo de la historia) y divertido porque divierte, valga la redundancia, y sino que se lo digan a Elvis;
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A nosotros nos gusta el Elvis hecho polvo.
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Barbie Yonqui, haciendo de las suyas. Detrás, Ken Sado.
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apasionado de las drogas y el sexo, afecto a la buena vida y a las orgías, obeso y drogadicto, que se gastaba una fortuna en anfetaminas y estupefacientes, que se corría unas juergas impresionantes gracias a todas estas aventuras y que en uno de sus colocones se entretuvo escribiendo una loable canción dedicada a una servilleta. ¿Es entonces mala la autodestrucción? No sé... es como preguntarse si es malo el culto a Dios. Lo primero lleva a la muerte y lo segundo a la vida eterna. Son dos formas de existencia. Cada uno que crea en lo que quiera. Adorar al Todopoderoso o adorar a Satán es sólo cuestión de gustos y no de ser mejor o peor persona.
De todos modos lo peor que se puede hacer es caer en las fauces de algún psicoterapeuta y mucho peor acudir a uno de la seguridad social que es como hablar con la pared y que se pasa por los cojones todo aquello que, con tu buena fe, le cuentas.
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