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MÁS OPERACIÓN TRIUNFO por Danny Amatullo.
No nos duele en prendas reconocer que, jo, estamos enganchados al concursito de marras. Bueno, enganchados, pero por las risas. Como ya os contamos aquí al comienzo de la Operación, el programa era como un plato de gourmet para los degustadores de la buena telebasura y vaya si ha cumplido. El equipo Kromo ya tienes sus dioses y caricatos, destacando entre estos últimos el gran David Bustamante, al que seguimos con gran atención por el divertimento que nos ofrece. El que más nos ha calado en el corazón ha sido el bueno de Juan, un Enrique Iglesias total (hasta cantando se parece...), con su irradiante charming y su aspecto de padrazo. Esperamos que vuelva a la academia, aunque le están poniendo todas las trabas posibles.
¿Y de la música? Sinceramente, es lo que menos nos importa de todo. El cotarro como ya dijimos está montado y manejado por las disqueras y no podemos esperar unos temas brillantes, originales o con estilo. Además no hay una voz personal, casi todos se mueven en un tono medio muy convencional, latino, que es lo que vende. Nada importa que gane alguno de los pocos destacados, porque la canción que le endosarán para Eurovisión será una de esas castañas típicas de los últimos años. Pero es lo de menos. Lo esencial de este concurso es formar a nuevos talent... digo, hacer afición y vender discos, que para eso los creativos han montado tan requetebién el asunto.
¡Ah! Y de eso, del aspecto industrial vamos a hablar ahora. Con una promoción de una violencia brutal, se ha conseguido enganchar al público medio en todas sus vertientes: fans de lo latino, de Alejandrito Sanz, de
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